sábado, noviembre 19

freezies

¡Oh tú, figurilla mágica, óyeme!
Si he sido convocado
Si he sido sentenciado a realizar tareas de toda índole.
las que obligan a ejecutar a los Espíritus de los Muertos del Más Allá,
pues entonces, ¡oh figurilla mágica!
ahora que posees los instrumentos,
¡debes obedecer al hombre en su requrimiento!
Debes saber que tú serás la condenada
En mi lugar por los vigilantes de Duat:
a cultivar campos,
a colmar de agua los canales,
a transportar arena de Este a Oeste...

(La figurilla contesta)
- Aquí estoy... espero tus órdenes...

La luna estaba llena. El cuarto vacío. Sólo el colchón individual, tú y yo con una sudadera que me quedaba enorme. Todo tan simple. Salimos a la terraza con el telescopio. Noches lapizlásuli. Leemos la noche y leemos las estrellas. Los objetos caen (caemos) y se deshacen (nos deshacemos) como nieve en licuadora.





lunes, octubre 17

quand même



La plupart des marmots veulent surtout voir l'âme, les uns de quelque temps d'exercise, les autres tout de suite. C'est la plus ou moins rapide invasion de ce désir qui fait la plus ou moins grande longévité du joujou. Je ne me sens pas le courage de blâmer cette manie enfantine: c'est une première tendance métaphysique. Quand ce désir s'est fiché dans la moelle cérébrale de l'enfant, il remplit ses doigts et ses ongles d'une agilité et d'une force singulières. L'enfant tourne, retourne son joujou, il le gratte, il le secoue, le cogne contre les murs, le jette par terre. De temps en temps il lui fait recommencer ses mouvements mécaniques, quelques fois en sens inverse. La vie merveilleuse s'arrête. L'enfant, comme le peuple qui assiège les Tuileries, fait un suprême effort; enfin il l'entrouvre, il est le plus fort. Mais où est l'âme? C'est ici que commencent l'hébétement et la tristesse.

Il y en a d'autres qui cassent tout de suite le joujou à peine mis dans leurs mains, à peine examiné; et quant à ceux-là, j'avoue que j'ignore le sentiment mystérieux qui les fait agir. Sont-ils pris d'une colère superstitieuse contre ces menus objets qui imitent l'humanité, ou bien leur font-ils subir une espèce d'épreuve maçonnique avant de les introduire dans la vie enfantine? -Puzzling question!

(Charles Baudelaire. Morale du jujou. 1853)

lunes, septiembre 5

figura



Hipótesis: todos los cuerpos, masculinos y femeninos, aspiran según un principio de modalidades confusas a los reencuentros con estas voluptuosidades primitivas, a esos momentos en los que la vida despunta, y triunfa exclusivamente la fuerza de las potencias vitales. Siento las presiones del interior de la carne materna contra mi espalda, mis riñones, mi nuca, mis nalgas de niño llevado y suspendido en el agua; tengo memoria del limbo en mi fibra informada por la linfa, los nervios, los músculos; hay luces de camafeos rojas, rosas, naranjas, semejantes a los fuegos de las eclosiones planetarias o a las hogueras de las explosiones estelares; hay perfumes volátiles y fragancias infinitesimales, inscritos en la materia placentaria como esos olores marítimos que abisman felizmente el aire y el éter de las geografías costeras; se oyen ruidos sordos, graves, repetidos dulces, ronroneos espesos de muy baja frecuencia; hay sonidos exteriores y movimientos interiores, está el oleaje de la fisiología materna y el rumor del mundo: entorno los párpados, vacilo con una lentitud extrema, modifico mi postura -y conozco mi primera erección-. Es el principio de una larga historia desarrollada bajo el signo del eterno retorno.

Michel Onfray. Teoría del cuerpo enamorado. Por una erótica solar. 2000

domingo, agosto 28

elle




Aujourd’hui encore, l’image de Carmilla me revient en mémoire sous des aspects divers et estompés. Parfois c’est la belle jeune fille enjouée et languide; parfois le démon aux traits convulsés que je vis dans l’église en ruine. Et j’ai bien souvent tressailli, au cours d’une de mes rêveries, en croyant entendre le pas léger de Carmilla devant la porte du salon. (Joseph Sheridan Le Fanu. Carmilla, 1872) 

lunes, agosto 15



Más allá de los clichés con los cuales se suele asociar al psicoanálisis con la sexualidad, es bien cierto que sin su remisión a esa particularidad humana simplemente no existiría, o al menos, quedaría despojado de sus argumentos axiales. Fue sobre los dolores que la represión de la sexualidad producía en los cuerpos, sobre todo en los femeninos, que Freud sentó sus bases de su teoría psicológica de las profundidades. 

Lo que el psicoanálisis descubre al ocuparse de la sexualidad es que no hay posibilidades de que un sujeto exista si no es porque es posicionado en uno de los dos lados de la tabla de sexuación, y que esto, lejos de llevarlo a un complemento implica su frustración y/o su castración, o sea, la pérdida del objeto, para después buscarlo en vano en sus encuentros sexuales animados por el deseo. Por esta razón el sujeto del inconsciente es "un cenotafio", "una tumba vacía", pues el deseo que allí habita "no se deja enterrar", no cesa de no colmarse. Gracias a la sexualidad, el sujeto existe como singularidad, pero es también a partir de esa sexualidad que queda irremediablemente separado de la dicha. Por esto es que en la sexualidad es en donde pulula por excelencia el malestar indestructible que constituye a la cultura, y por ello, para el psicoanálisis, "lo sexual está en todas partes, justamente porque está ahí donde no se sabe que actúa", no otra cosa señala Freud en 1905 al decir que el cuerpo todo, y no solo algunas de sus partes, es una zona erógena. La sexualidad está en todas partes, porque el cuerpo que la soporta es indisociable de ella.


Gibrán Larrauri. Bataille y el psicoanálisis, la heterología, Freud y Lacan. 2015